Siempre nos quedan los envases de los quesos una vez consumidos, para darles otra oportunidad se me ocurrió hacerles una funda tejida al crochet y guardarlos para cuando hagan falta. Se pueden usar para los lápices, los pinceles, los palitos de brochette, los hilos, los clavitos, las plantitas,... tantas cosas como se les ocurran, lo bueno de éstos es: que no están pegados!!!!! asi se pueden lavar, el envase y la funda.
























